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La Casa Que Soy / Otras voces

Amanda Reverón

 


1.-


Otoño lento

viento sopla las hojas

y trae el vendaval.


*

Tardor en pausa

vent que bufa les fulles

i dur tempesta



2.-


Agua ínfima 

efímeros misterios

secan los ojos.


*

Aiguatge mínim

els efímers misteris

els ulls eixuguen.



3.-


Las mariposas

en lejano vuelo van

tras el vendaval.


*

Les papallones

molt llunyanament volen

darrera el xàfec



4.-


Mi padre partió 

en un riachuelo azul

atado del sol.


*

Partí mon pare

en una riera blava

al sol lligat



5.-


Anoche llovió 

y en atardecer,

cantaron himnos


*

Anit va ploure

i allà entrat el capvespre,

van cantar himnes


***




***

Doris Galíndez, abogado, poeta, nació en , Venezuela.

Sus poemas forman parte de varias antologías a nivel nacional como internacional, traducidos en otros idiomas.

Perteneció al taller de literatura coordinado por el poeta Manuel Cabeza.

**

Doris Galíndez, advocat, poeta, nascuda a Maracay, Veneçuela.

Els seus poemes formen part de diverses antologies tant a nivell nacional com internacional, i han estat traduïts en altres idiomes.

Va pertànyer al taller de literatura coordinat pel poeta Manuel Cabeza.



 


1.-


Entre la niebla

la luz es solo el hábito

de recordarte.


*

Entre la boira

la llum és sols l’hàbit

de ta memòria


2.-


Todo está igual,

la higuera de la noche

cuenta sus pájaros.


*

Res no canvia

la figuera nocturna

compta els ocells



3.-


Arde una voz:

maderas del silencio

en mis cenizas.


*

Crema una veu:

silenciosa fusta

entre les cendres



4.-


¿Dirías entonces,

país de ojos cerrados,

que ya no sueñas?


*

Per tant diries,

país dels ulls ben closos

que no somies?


5.-


Casi en la luz

todo aquello sin nombre

vuelve a su sombra


*

Quasi en la llum

tot allò innominat

torna a l’ombra


***



***

Carmen Rojas Larrazábal/ San Sebastián de los Reyes - Venezuela 

 Doctora en Terapia Ocupacional pediátrica con postgrado en Literatura inglesa,

chicana y afroamericana.

Poeta, gestora cultural y antóloga de Venezuela.

2021, crea El Arco & La Flecha Editores, editorial dedicada a la poesía.


 Finalista Premio Internacional de Poesía María Rosal, (España), El tren de las

cosas perdidas,Valparaíso Ediciones, España.

● Miembro honorario: Asociación de Escritores de México

***

Carmen Rojas Larrazábal/ San Sebastián de los Reyes – Veneçuela.

Doctora en Teràpia Ocupacional pediàtrica amb postgrau en Literatura anglesa,

chicana i afroamericana.

Poeta, gestora cultural i antòloga de Veneçuela.

Al 2021 crea «El Arco & La Flecha Editores», editorial dedicada a la poesia.

Finalista del Premi Internacional de Poesia María Rosal, (Espanya),amb El tren de les

coses perdudes (El tren de las cosas perdidas),Valparaíso Ediciones, Espanya.

● Membre honorari: Associació d'Escriptors de Mèxic



 


1.-


Si el tiempo lo permite...

Demasiado tarde.

Demasiado tarde, después.


Las palabras se cuelan.

Agrietan el tiempo.

Sombra tras sombra.

Paso tras paso.

Aliento tras aliento.

Silencio tras silencio.


Te lo dije.

Te lo repito.

Aquí. Ahora.

¿Lo comprendes?

No.

Te niegas.

Te niegas a comprender.


Cada palabra es un vínculo.

Cuerpo. Carne. Tacto.

Corazón. Latido. Sangre. Vida.

Emoción. Escalofrío. Temblor.

Inteligencia. Idea. Pregunta. Respuesta.

Cerebro. Neuronas. Sueños. Recuerdos.

Alma. Deseo. Esperanza. Fragilidad.

Humano. Errancia. Fuerza. Debilidad.

Humanidad. Sueño. Historia. Destino.

Sociedad. Vínculos. Conflictos. Solidaridad.

Mundo. Cielo. Tierra. Océano. Viento.

Palabras. Voz. Silencio. Grito.

Poesía. Luz. Sombra. Infinito.


Sin esto...

Nada vive.

Nada se sostiene.

Nada respira.


Este poema, este suspiro, este grito...

Apresurado.

Oral.

Grabado.

Quizás publicado.

Quizás olvidado.


Dentro de cincuenta años...

¿Quién lo sabrá?

¿Quién sabrá dónde estaré?


Solo quería...

Estar a tu lado.

Sin pensar.

En serenidad.

En seguridad.

Pero tu presencia...

No da nada.


Amor frívolo.

Amor sin verdad.


Demasiado tarde.

Demasiado tarde, después.


París.

Al borde del escenario.

Bendición.

Siempre.


Ahí nace nuestro amor.

Frágil.

Precioso.

Efímero.


Pero escucha...

Las palabras terminarán por callarse.

Los cuerpos terminarán por alejarse.

Los silencios

se llenarán de todo aquello que hemos sido.

Y en ese suspiro,

en ese suspiro inmóvil,

quedará...

el temblor de un amor verdadero.

El murmullo de un mundo que nos ha conmovido.


Gracias.

Adiós.

Hasta la próxima.


Si el tiempo tiene a bien esperarnos.

Si el tiempo lo permite.



2.-


La hormona de la felicidad


La felicidad no se aprende en los libros: se aprende viviéndola, en la luz y en la sombra, en el impulso y en el vértigo. La felicidad es una tensión, una frágil brasa entre dos contrarios.  


No puedo construir una vida solo sobre la amabilidad. La amabilidad a veces se disfraza, se maquilla, se enguanta para no tocar lo verdadero. Lo que busco es la grandeza del alma, esa respiración profunda que precede al cuerpo, que supera sus desórdenes y sus dramas.  


No puedo traicionar los silencios, sobre todo cuando los míos han quedado en barbecho. Porque el silencio es también un lenguaje, una cámara secreta donde el amor habla sin ruido. ¿De dónde viene la palabra, si no es de esa inteligencia invisible que conecta el corazón con el espíritu?  


Busco otra idea de la felicidad, lejos del cansancio de los días, lejos del estrés que corroe, lejos de esa hormona estacional o constante, siempre ausente y que a veces nos vuelve ajenos a nosotros mismos. No es solo la falta de sol: es ese lento cansancio que se instala en los gestos, en la repetición, en los rituales sin fervor,

sin calor,

sin felicidad.


Entonces me construyo. Entonces me destruyo. Entonces me reconstruyo una y otra vez. Atravieso las vidas de los demás como se atraviesan los espejos, con ese deseo de tener anhelos, de ver otras vidas. Con esa voluntad de tener impulsos sin perdón. Con ese deseo de tener nuevos comienzos. Y en lo incomprendido, en la luz y en la sombra, permanezco, siempre, con esa voluntad de tener los anhelos de una niña que sonríe, que ríe,

pero no necesariamente con una familia,

no necesariamente junto a un marido.


3.-

III


Declaración política 


Te amo...

a pesar de la represión,

a pesar de la opresión,

a pesar de la lenta regresión

tuya y de los otros.


Te amo...

a pesar de estas tensiones

políticas, públicas, económicas, históricas.

Te amo...

a pesar de todas estas redes de corrupción.


Te amo...

a mi manera,

de mil maneras,

en el silencio,

en la ausencia,

en la presencia,

en el aliento suspendido entre dos mundos,

en los intersticios del tiempo.


Te guardo en el fondo... lo más profundo...

te amo, en suspensión,

en ese frágil impulso

que roza la supresión,

en cada instante en que te busco

y no estás ahí.


Porque formo parte de esta nación,

Ay...

desafortunadamente

donde las ideas siguen siendo nociones

sin brillo,

sin impulso,

sin la menor excepción.


Y el amor, sí, el amor, se vive sin emoción:

Una rutina, un ritual ordinario,

el aliento apagado de toda pasión,

incluso en el calor de los cuerpos,

incluso en la intimidad de las miradas.


Te amo...

a pesar de todo.

todavía 

siempre.

En todo lo que huye.

En todo lo que queda

En cada instante.

***




***

Hanen Marouani es una poeta, traductora e investigadora tunecino-italiana con un doctorado en Lengua y Literatura Francesas, destacando por su tesis sobre el discurso en las narraciones de Albert Camus. Su obra poética, centrada en la búsqueda de la libertad, la luz y la humanidad, incluye colecciones premiadas como Les Profondeurs de l’Invisible (2019) y Tout ira bien... (2021). Su prestigio internacional se consolidó al ganar el primer Premio de la Francofonía Europoésie UNICEF en París y ser distinguida en Lyon en 2022. Paralelamente, se ha consolidado como traductora literaria, formada en el CITL de Arlés, traduciendo del árabe al francés a poetas como Mohamed Bakria y Adonis, concibiendo la traducción como un acto de diálogo y recreación poética. Sus estancias en varios países han enriquecido su visión sobre el diálogo cultural. Además, es una figura activa en el ámbito asociativo, dedicándose a la defensa de los derechos de las mujeres y los niños e impartiendo talleres de lengua y poesía. Su poesía se presenta como una travesía hacia la libertad interior, donde la palabra se convierte en resistencia.

 


1.-


Abrazo del tiempo 


Quien se precipita, se hunde. 

Quien se hunde, se ha dejado caer. 


La prisa es una llama breve que consume sin esclarecer. 

Aquel que corre demasiado rápido tropieza con sus propios pasos,  

y en su caída descubre la sombra de su propio abandono.  

Abandonarse es alejarse de la paciencia,  

esa lenta caricia del tiempo que esculpe a los seres y madura las almas.


2.-


El tiempo es como una espada 


Destella en la sombra de los días, 

avanza, con la hoja desnuda, 

afilada por la mano invisible de las horas. 

Si no lo capturas, 

si no lo detienes en su vuelo, 

se desliza, silba, 

te parte, 

te despoja de tu carne de sueños. 

El tiempo es un arma, 

pero también un acompañante. 

quien aprende a cortarlo 

hace de él una llave de luz, 

un sable de paciencia 

que abre las puertas de la eternidad. 


3.-


Diálogo coreografiado


El tambor, 

director de orquesta de movimientos gráciles, 

¿guía a la bailarina en su ritmo precioso? 

o bien es ella quien se une al conjunto, en una perfecta simbiosis, 

Los pasos de baile, un tesoro a recontar, una esencia que se impone.


***


**

Babacar Korjo Ndiaye. (Senegal) Su trayectoria profesional integra el periodismo, la creación literaria, la edición independiente y la acción cultural sobre el terreno.​​ Como escritor, es autor de varias obras, incluyendo​​ Tanor, le sexe fort,​​ Nymphéa,​​ Danses et Chants d'antan,​​ Waaw Kumba​​ y​​ Temps Mort. Sus textos exploran las tensiones entre la memoria y la modernidad, así como entre la filiación y la reinvención. En su obra evoca los paisajes, mitos y lenguajes de África, sin caer en el folklorismo o la ingenuidad. Cada libro representa un esfuerzo por arraigar y reactivar imaginarios que han sido ocultados o marginados.


 


1.-

Latidos


Atravesados por tantos soles, 

hemos intercambiado nuestras vidas. 

Ahora eres una mujer, 

habitada por una multitud de sueños. 

Ahora soy una mariposa, 

que, 

con una sola ala, 

lucha,

lucha.


*De Il fallait bien une racine ailleurs. Ediciones L'Harmattan, Francia.



2.-

Confesiones de los eternos 

Tu amor es mi lugar de resistencia,

nuestras manos unidas son mi arma de denuncia, ya no quiero poner en escena el presente sin que sepas que ningún combate me llevará sin que sepas que ninguna palabra me colmará,

hay quienes mueren por un país,

yo

cortaré todas mis tierras por ti

entonces iré a creer en la inmensidad de los días inesperados. 



*De Nos coutures apparentes. Ediciones Constellations (Francia)



3.-

Ella tiene un sueño 

Una chica enamorada de la tierra comenzó a girar sobre sí misma y en cada rincón del universo 

los mundos temblaron, las aguas se desbordaron

los colores se fusionaron.

Una chica enamorada de la tierra comenzó a girar sobre sí misma y en los pliegues de cada esfera 

redonda o plana

media luna o medio sol

poco importaba, pues giraba con los brazos abiertos. Giraba aliento a ríos

a corazón en plegaria

a corazón en luz 

giraba, giraba

giraba para disipar las fronteras. Giraba, enamorada de una tierra en la tierra 

giraba

con el cabello al viento

las caderas al firmamento

giraba

giraba

llevada por el amor de los demás

la chica dio a luz un sexto continente 


*De Il fallait bien une racine ailleurs. Ediciones L'Harmattan, Francia.


***



***

Imèn Moussa (Túnez) es doctora en literaturas francesa y comparada, cofundadora de las Rencontres Sauvages de la Poésie en Ile de France y exdirectora editorial de la revista Trait-d’Union Magazine Algérie. Como investigadora independiente, centra su trabajo en la escritura de las mujeres en el Magreb contemporáneo. Sus textos y sus viajes por el mundo son una invitación a una humanidad “sin fronteras”. Con esta visión, colabora como autora y fotógrafa en diversas revistas artísticas y obras colectivas en África, Europa, América del Norte, Asia y América Latina. Es autora de dos ensayos: Genre et émancipation des femmes dans le Maghreb contemporain, publicado por Le Manuscrit, París, en 2023, y Les représentations du féminin dans les œuvres de Maïssa BEY, publicado por Éditions Universitaires Européennes en 2019. También publicó su colección de poesía, Il fallait bien une racine ailleurs, con la editorial l’Harmattan, París, en 2020, y Nos coutures apparentes con Éditions Constellations, Brive, en 2024. Su poesía ha sido traducida al inglés, italiano y mandarín. Por el conjunto de su obra poética, recibió en 2023 y 2024, en Grenoble, el Premio Literario Internacional Dina Sahyouni de la Sociedad Internacional de Estudios de la Mujer y Estudios de Género en Poesía (SIÉFÉGP).


 


El Grito de Gaia emerge como un eco que resuena en tiempos de incertidumbre medioambiental. Las voces de Awoul Raphaël y Justine Temeyissa Patalé (Camerún); Tibisay Vargas Rojas, Ernesto Marrero, Ricardo Jesús Mejías, Humberto Roa Aguilar, Wafi Salih y Williams Alberto Hernández (Venezuela); Anabelle Aguilar Brealey (Costa Rica) y Adrián Parra Bueso (España) recrean, cada una con su singular perspectiva, la crisis ecológica. Invitan a escuchar el lamento profundo de la Tierra, a sentir la vibración de su dolor y a reflexionar sobre nuestra relación con el planeta que habitamos. Están enfocadas en la poética del sufrimiento ambiental inherente a la actividad antropogénica.

Esta antología poética, compilada por Amanda Reverón y Justine Temeyissa Patalé e ilustrada por la sensibilidad artística de Keyla Holmquist, trasciende la mera expresión estética para convertirse en un testimonio elocuente de la interconexión entre el ser humano y su entorno. Los diferentes poemas aparecen en versión bilingüe (en español y en francés). No solo celebran la belleza de la Naturaleza, sino que también exponen las heridas infligidas por la actividad humana a la misma Naturaleza.             

En palabras esenciales, El grito de Gaia es un recordatorio de que somos parte de un todo interconectado y que nuestras acciones tienen un impacto directo en el bienestar de nuestro planeta. Es una invitación a escuchar el susurro del viento, el lamento de los árboles y el grito silencioso de la Tierra, para así construir un futuro más justo y sostenible para todos. Esta antología es un testimonio de la fuerza de la poesía como herramienta de concienciación y transformación. Es un grito de esperanza que nos invita a reconectarnos con nuestra esencia humana y a asumir nuestra responsabilidad como guardianes de Gaia, nuestra madre Tierra.


***

Le Cri de la terre s'élève tel un écho qui résonne à l'heure de l'incertitude environnementale. Les voix d'Awoul Raphaël et Justine Temeyissa Patalé (Cameroun); de Tibisay Vargas Rojas, Ernesto Marrero, Ricardo Jesús Mejías, Humberto Roa Aguilar, Wafi Salih et Williams Alberto Hernández (Venezuela); d'Anabelle Aguilar Brealey (Costa Rica) et d'Adrián Parra Bueso (Espagne) recréent, chacune avec sa perspective singulière, la crise écologique. Elles invitent à écouter la plainte profonde de la Terre, à ressentir la vibration de sa douleur et à méditer sur notre relation avec la planète que nous habitons. Elles se concentre sur la poétique de la souffrance environnementale inhérente à l'activité anthropogénique.

Cette anthologie poétique, compilée par Amanda Reverón et Justine Temeyissa Patalé et illustrée par la sensibilité artistique de Keyla Holmquist, transcende la simple expression esthétique pour se muer un témoignage éloquent de l'interconnexion entre l'être humain et son environnement. Les différents poèmes se présentent en version bilingue (en espagnol et en français). Ils ne célèbrent passeulement la beauté de la Nature, mais ils exposent également les blessures infligées par l'activité humaine à cette même Nature.

En termes essentiels, Le Cri de la terre nous rappelle que nous faisons partie d'un tout interconnecté et que nos actions ont un impact direct sur le bien-être de notre planète. C'est une invitation à écouter le murmure du vent, la plainte des arbres et le cri silencieux de la Terre, afin de construire un avenir plus juste et durable pour tous. Cette anthologie témoigne de la force de la poésie comme outil de conscientisation et de transformation. C'est un cri d'espoir qui nous invite à renouer avec notre essence humaine et à assumer notre responsabilité en tant que gardiens de Gaïa, notre Terre Mère.

***



 


Aleida vive la poesía como algo inevitable. En su nuevo libro:

Entre mundos sin nombres, revela un cauce profundo de sentimientos cálidos, versa con la misma simplicidad y emoción sobre el paso del tiempo, las nostalgias que permanecen, los cambios angustiantes que la llenan de temor.

El tiempo siempre, indetenible, insoslayable, irreverente. La poeta solo cuenta con el pasado, y con esos mundos cotidianos que ella misma edifica, día a día, frente al desconcierto y la ausencia, frente a la muerte y la desesperanza. Apreciamos esa capacidad de sugerencia que adquieren las palabras "comunes", el lenguaje introspectivo de la poesía que ahonda en el ser. Descubrimos cierta familiaridad con sus circunstancias, gracias a la naturalidad con que describe y alude a los hechos que la rodean. Aleida, nos deja entrever su mundo inmediato, se nos presenta, como si participáramos de una conversación íntima, improvisada: soy el poema, no lo comprendes. /Desde la distancia soy el poema. Soy el poema sin sonido alguno. /Solo el silencio apaga cada latido y sus estrofas declinan en rimas intocables... Como si la poesía estuviese devolviendo una imagen de ella, y la volviera inteligible, como si nos dijera, soy lo que lees, o como para dejar establecida una verdad innegable: Vida y poesía se corresponden, son una misma cosa. Poesía sincera, sin artificios, un diálogo que va impregnado de lucidez y una serenidad extrema, donde no faltará la certidumbre de la muerte, el pálpito de la herida, y donde se entremezclan dolor, ternura, inconformismo, determinadas realidades que quieren mostrarnos su instante de eternidad.


En lo puramente estético, la lírica de Liraldi se caracteriza por lo directo, por su claridad, es fácil apropiarse de ella y apreciarla, no la atraen la poesía altisonante, grandilocuente, cargada de metáforas ni experimentos vanguardistas (de carácter formal o estilístico). Su poesía pone especial atención al ritmo, y es de resaltar la elocuencia de la simplicidad y un afán descriptivista, que encontramos en poetas como Idea Vilariño. También, como en la poeta uruguaya, se perfila en toda su obra un sentido de urgencia, un amargo pesimismo, el sentimiento de pérdida, y la soledad que es otra forma de la muerte. La poesía sirve para crear otra memoria, aunque no se libere del dolor, pero siempre nos regresa a nosotros mismos.


Aleida lo sabe, por eso escribe, sabe que la escritura es lo mejor que tenemos contra la indefensión y el olvido.

Soy anoréxica en la poesía, las palabras me bailan, se pegan a mis huesos.

Escribo con hambre y luego vomito ese infinito como si masticara mi propia soledad.

Avanzan los versos como Líneas paralelas sobre una misma ruta. Versos que poseen la fuerza de lo vivido. Ella, una mujer absurda, que /en continua vigilia, demoniza quimeras. Sola frente al silencio, frente al vacío que la aterra tanto como la soledad, y frente a la vida real. Escribe, como si decir bastara, como si el amor y la memoria bastaran:

El mundo no es ahora lo que será después, estoy lúcida, y me aterra, una mirada palpa todas las sinrazones de alegrías borradas, de esperanzas inútiles, ausencias sin retorno.


Estoy despierta, despierta, en larga pesadilla.

La escritura de Llirialdi no tiene pretensiones filosóficas, la poeta busca reedificar lo real desde su experiencia incontaminada, desnuda de toda erudición. En este libro, el mundo de la imaginación adquiere preeminencia dentro del ambiente cotidiano, el apego carnal a lo inmediato, el suceder, los sitios, la costumbre, la vida familiar, los recuerdos, los signos de esa convivencia, que van conformando una obra de inusitada coherencia. La realidad con toda su carga provocativa, y su nada profundísima, el yo integrándose: Yo quiero ser verano y morirme de sol, el yo que quiere alcanzar las claridades eternas, y el lugar de todas las revelaciones. Se crea un universo sustentado en vivencias de la más absoluta intimidad, que recoge el testimonio de esa cruenta batalla entre la conciencia y la posibilidad, entre el presente incierto y la esperanza. Quiero abrir esa puerta /donde bailan fantasmas, nos dice y esa puerta es la de la poesía, o la de la imaginación, o el lugar donde las dos forman un todo armónico. Ella, entre mundos sin nombres, que son también los mundos de la imaginación, mundos fluidos e inclusivos, que jamás se juntan, que no se atreve a nombrar.

La poesía no siempre busca la verdad en la belleza. El vacio está por todas partes, la indiferencia y el desamor, la poesía no escapa a tanta decadencia, en ocasiones es imagen y proyección de ese universo de caos y de inestabilidad. Aleida, en conformidad, nos presenta un mundo nada acorde con su deseo de trascendencia. Ni siquiera Artaud presintió el absurdo / como lo hice y... - nos dice-, hoy mi vida es mutismo, es ausencia de tonos, la música de entonces ha quedado desnuda. El verdor del paisaje en donde ahora vivo no /me regala vientos sino extrañas fisuras por /las que se perfilan un sinfin de rumores, esas /pausas distantes de muertos sin sepulcros. Muertos que van tironeando a la poesía en su habitual destino. Aleida piensa en la vida, y piensa con igual intensidad en la muerte. Su poesía está marcada por un nihilismo que no puede disimular, piensa en los muertos próximos que han perdido sus voces huyendo del silencio, en Los muertos amados: en Virginia, Alejandra, Ernest, Vincent, Alfonsina, Salgari, Quiroga, Sylvia, Violeta, Zweig, Celan, Arenas, Rosales y otros miles de ausentes, cadáveres fecundos de quien no conocemos el minuto que antecede al momento subliminal... Un pájaro se suicida en mi propia garganta... nos dice, y es escritura de la angustia, escritura de la imposibilidad: me sentí domesticada. Pensé en Virginia y quise llenar / de piedras mis bolsillos o encender /el horno como Sylvia para acomodar/mi cabeza en él... pero que nadie se engañe, la poesía siempre sera una protesta contra la muerte, al menos Aleida debe entenderlo así, en el libro la vemos pasar de la resignación a la rebeldía, del conformismo a la total certeza. En el poema "Culto de imaginar", que dedica a Idea Vilariño ruega: No mueras con la muerte... No mueras con la muerte, no le /permitas nunca saber todo de ti... y en otro poema, homenaje a Lilliam Moro, dice en sus versos finales: Las poetas eternas permanecen insomnes... porque atrapan el tiempo, /ese enemigo humano cuya magia aniquilan. Las poetas poetas se quedan para siempre, dueñas de un sortilegio. Ellas mueren de vida. Y le creemos, la poesía tiene ese poder, escuchamos el viejo candor de su verdad y esas vigilias redentoras que nos acercan a ese universo de los sueños con su irrealidad verdadera. Porque Aleida es, (como diría el poeta Roque Dalton) de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poesía de todos. Y aunque este libro logre expresar lo terrible del drama humano, y aunque se convierta en testimonio del sufrimiento, podemos encontrar en sus páginas siempre una exhortación a la esperanza, como en este fragmento del poema que finaliza este acercamiento:

Cuando parece que el mundo va a morir /cuando parece que lo han encarcelado / cuando se hunde en barrotes de silencio /y derrumba hasta el amanecer. /Cuando escuchamos apagarse los cantos y un tímpano de fuego perfila las palabras, / desnuda los cartílagos, y oscurece el amor.

/Cuando pensamos que Dios se fue a otra parte, despiertan las campanas, reverdece el perdón que necesitamos...

Con la lectura de este libro estamos convidados a una extraña fiesta, esa es la virtud de la poesía, porque la felicidad que pone en nuestros corazones es real, es un fuego que arde, una llama que no puede extinguirse. Estoy segura, que el lector agradecerá a la Editorial Dos Islas, el encuentro con esta poeta que enriquece sin lugar a duda, a esa mixtura de voces que conforman la poesía femenina cubana de estos tiempos.

***





 


El testimonio de vida de Georgina Licea, desde su infancia en Cuba hasta su exilio en Venezuela, ha quedado recogido en La niña del ingenio, hermoso libro ilustrado por Ender Rodríguez.


1

He aquí a una niña que habla desde la ausencia de su tierra, de su isla enclavada en el corazón del mar Caribe. He aquí la voz de una mujer que dice desde sus recuerdos su tiempo en aquella lomita, en el ingenio de la caña de azúcar tan común en Cuba en los días de su relato.


He aquí a una niña que cuenta con muchos años en la mirada y quien narra la nostalgia de su pasado, de su niñez traída a este ahora cuando la memoria sigue siendo el ancla para mantener el alma cerca de sus amores: su isla, el olor de la tierra, los cuentos nocturnos de la cuidadora que era como una segunda madre, el paseo en bicicleta, las palabras y el horario del maestro de la escuela, la voz de la madre y el cielo abierto de Cuba.


Georgina Licea vive en Venezuela desde hace décadas, desde que se impuso en la isla el imperio de esa perversa alucinación llamada revolución cubana. Georgina Licea cuenta desde su casa, desde su solar, desde su lomita que es decir el patio alto donde respiran todas las ilusiones. Georgina canta con su voz porque quien escribe lo hace con la gracia de la inocencia, con la voz de quien dice estar loca, pero con la intensidad de quien sabe que el mundo ha sido dislocado, pero no su pasión por su país y por los suyos.


Los que han experimentado el exilio, el destierro, conforman una gran familia, un inmenso territorio afectivo.


2


Este es un relato donde el poder de la nostalgia es superado por la manera de decir el pasado: se trata de un relato tan personal que se convierte en la historia de todos, porque los que han experimentado el exilio, el destierro, conforman una gran familia, un inmenso territorio afectivo que crece en memoria, en aliento para quienes en estos nuevos tiempos reciben el mismo castigo, el de ser expulsados de la matriz de su madre tierra y expuestos como rostros que serán reconocidos con el pasar del tiempo como nuevos ciudadanos. En este caso, como venezolanos que aún conservan y conservarán en el alma el acento, las costumbres y los colores de su nacionalidad.


3


Quien lea este libro de Georgina Licea podrá identificarse plenamente con su legado: viene de Cuba, vive en Venezuela. Se trajo de Cuba el olor de la hierba recién cortada, el sabor dulce de la caña, el ritmo de sus bailes, el son de quienes danzan con el tiempo y con el aire.


Quien escribe este libro sigue siendo cubana. Su identidad está anclada en la memoria. Su labor ha sido desplegada académicamente en Venezuela. De manera que se trata de una niña que habla desde una edad provechosa, una edad vivida, para seguir siendo la niña en la bicicleta de varón que le regaló su padre allá en su provincia insular.


Al comienzo de su testimonio dice:

Tengo sesenta y cuatro años, porque “ellos” lo establecieron así. Ya no soy cubana, soy venezolana. Es mi nueva identidad...


Todos los años de la llamada revolución son los años que calza esta niña en Venezuela, que hoy nos habla desde su experiencia como memoria que es, desde la nostalgia, la tristeza, pero con la fuerza necesaria para continuar relatando su vida, su paso por esta la otra tierra, la que la cobija, la que la abriga y hace posible sus palabras en un bello libro.


4


En el prólogo de esta edición Virginia E. Aponte señala lo siguiente:

Cuando contamos una historia el dolor se vuelve más llevadero y la nostalgia se hace abrigo que nos arropa, con un dejo de tristeza que permite volver a lo perdido.


Con cada palabra de Georgina Licea de este libro, ella retorna a Cuba. Recorre con la mirada cada rincón, cada cañaveral, cada sonido de la molienda.


Por eso, a pesar de que se estableció en Caracas con su hija, los recuerdos continúan siendo parte de esos espacios donde la niñez se paseó con los amiguitos en dos ruedas sobre la tierra de sus ancestros.




No es fácil escribir un prólogo para un libro que se defiende solo. Quizás lo más adecuado sea invitar a los lectores a dar vuelta esta página ahora mismo y disfrutar de Jauría sin preocuparse por mis palabras.

Al ver que este prólogo continúa, sin embargo, algunos probablemente quieran seguir leyéndolo. Quienes entran lentamente en el mundo que propone un libro nuevo, quienes se sienten cómodos en este umbral que se ubica entre la tapa y los primeros textos, quizás encuentren aquí algo para rescatar, algo que los guíe para sumergirse en la lectura de otra manera.

A ellos puedo decirles que estamos acostumbrados a dar respuestas rápidas a preguntas que parecen poco relevantes. Si nos preguntan, por ejemplo, a qué se dedica un escritor, es probable que esbocemos una sonrisa burlona. Porque parece obvio: un escritor se dedica a escribir. Sí, la verdad es que un escritor se dedica a escribir. Pero es solo una parte de la verdad.

Un escritor también se dedica a no escribir, a dejar vacíos en el texto, a invitar al lector a llenar esos vacíos con lo que quiera, con lo que pueda. Entonces el lector se involucra y se convierte, casi siempre sin darse cuenta, en coautor del texto. Ese trabajo de creación paralela que realiza el lector, se llama textualización. Cuanto más espacio deja el narrador para que el lector textualice, más rico resultará el texto. Como sucede a veces al salir del cine, diferentes personas textualizan a su manera, y el resultado es que una misma historia es, en realidad, un mosaico de diversas historias posibles.

por qué un personaje se va, por qué otro se calla, qué sucederá al día siguiente.

En Jauría, Hugo Patuto trabaja con gran equilibrio la relación entre lo dicho y lo no dicho. Estos cuentos tienen el poder de no explicar, de dejar que las cosas sucedan, que los personajes actúen, que los finales queden abiertos. Hugo Patuto nos invita párrafo tras párrafo a apropiarnos de sus historias, a vivir en sus escenarios, a hacernos cargo de sus conflictos, de sus emociones, de sus consecuencias. Este equilibrio no es fácil de lograr. El autor corre el riesgo de que su texto resulte incomprensible, poco intenso, incluso.

Pero Hugo Patuto sabe qué, cómo, cuánto escribir. Y así lo demuestra en esta Jauría que leemos con placer un día y nos sigue rondando para siempre.

***


 


1.-


Patio en siesta;

lo simple es privilegio—

trepa buganvilla.


*

Αυλή σε σιέστα,

το απλό είναι προνόμιο -

αναρριχώμενη μπουκαμβίλια.



2.-


Brote en vereda;

la vida se renueva

simple parpadeo.


*

Βλαστάρι στο μονοπάτι,

η ζωή ανανεώνεται 

απλό βλεφάρισμα .



3.-


Hoja que roza;

el encubrimiento

enciende el verso.


*

Φύλλο που αγγίζει,

η απόκρυψη 

ανάβει το στίχο.



4.-


Flor en barranco,

primavera en filo;

placer que ciega.


*

Λουλούδι στη χαράδρα 

άνοιξη στη κόψη ,

ηδονή που τυφλώνει.



5.-


No me comprendas;

ilumina este patio

ipê de luz.


*

Δεν με εννοείς ,

φώτισε αυτή την αυλή 

φως .


**

Del libro inédito Doble oscuro jaguar negro

*

Από το ανέκδοτο βιβλίο "Διπλά σκούρο τζάγκουαρ μαύρο"


***



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