POR: MARIELA CORDERO/VENEZUELA/ EDICIÓN BILINGÜE FRANCÉS - ESPAÑOL/ HANEN MAROUANÍ/TÚNEZ/LA CASA QUE SOY

 


1.-


Si el tiempo lo permite...

Demasiado tarde.

Demasiado tarde, después.


Las palabras se cuelan.

Agrietan el tiempo.

Sombra tras sombra.

Paso tras paso.

Aliento tras aliento.

Silencio tras silencio.


Te lo dije.

Te lo repito.

Aquí. Ahora.

¿Lo comprendes?

No.

Te niegas.

Te niegas a comprender.


Cada palabra es un vínculo.

Cuerpo. Carne. Tacto.

Corazón. Latido. Sangre. Vida.

Emoción. Escalofrío. Temblor.

Inteligencia. Idea. Pregunta. Respuesta.

Cerebro. Neuronas. Sueños. Recuerdos.

Alma. Deseo. Esperanza. Fragilidad.

Humano. Errancia. Fuerza. Debilidad.

Humanidad. Sueño. Historia. Destino.

Sociedad. Vínculos. Conflictos. Solidaridad.

Mundo. Cielo. Tierra. Océano. Viento.

Palabras. Voz. Silencio. Grito.

Poesía. Luz. Sombra. Infinito.


Sin esto...

Nada vive.

Nada se sostiene.

Nada respira.


Este poema, este suspiro, este grito...

Apresurado.

Oral.

Grabado.

Quizás publicado.

Quizás olvidado.


Dentro de cincuenta años...

¿Quién lo sabrá?

¿Quién sabrá dónde estaré?


Solo quería...

Estar a tu lado.

Sin pensar.

En serenidad.

En seguridad.

Pero tu presencia...

No da nada.


Amor frívolo.

Amor sin verdad.


Demasiado tarde.

Demasiado tarde, después.


París.

Al borde del escenario.

Bendición.

Siempre.


Ahí nace nuestro amor.

Frágil.

Precioso.

Efímero.


Pero escucha...

Las palabras terminarán por callarse.

Los cuerpos terminarán por alejarse.

Los silencios

se llenarán de todo aquello que hemos sido.

Y en ese suspiro,

en ese suspiro inmóvil,

quedará...

el temblor de un amor verdadero.

El murmullo de un mundo que nos ha conmovido.


Gracias.

Adiós.

Hasta la próxima.


Si el tiempo tiene a bien esperarnos.

Si el tiempo lo permite.



2.-


La hormona de la felicidad


La felicidad no se aprende en los libros: se aprende viviéndola, en la luz y en la sombra, en el impulso y en el vértigo. La felicidad es una tensión, una frágil brasa entre dos contrarios.  


No puedo construir una vida solo sobre la amabilidad. La amabilidad a veces se disfraza, se maquilla, se enguanta para no tocar lo verdadero. Lo que busco es la grandeza del alma, esa respiración profunda que precede al cuerpo, que supera sus desórdenes y sus dramas.  


No puedo traicionar los silencios, sobre todo cuando los míos han quedado en barbecho. Porque el silencio es también un lenguaje, una cámara secreta donde el amor habla sin ruido. ¿De dónde viene la palabra, si no es de esa inteligencia invisible que conecta el corazón con el espíritu?  


Busco otra idea de la felicidad, lejos del cansancio de los días, lejos del estrés que corroe, lejos de esa hormona estacional o constante, siempre ausente y que a veces nos vuelve ajenos a nosotros mismos. No es solo la falta de sol: es ese lento cansancio que se instala en los gestos, en la repetición, en los rituales sin fervor,

sin calor,

sin felicidad.


Entonces me construyo. Entonces me destruyo. Entonces me reconstruyo una y otra vez. Atravieso las vidas de los demás como se atraviesan los espejos, con ese deseo de tener anhelos, de ver otras vidas. Con esa voluntad de tener impulsos sin perdón. Con ese deseo de tener nuevos comienzos. Y en lo incomprendido, en la luz y en la sombra, permanezco, siempre, con esa voluntad de tener los anhelos de una niña que sonríe, que ríe,

pero no necesariamente con una familia,

no necesariamente junto a un marido.


3.-

III


Declaración política 


Te amo...

a pesar de la represión,

a pesar de la opresión,

a pesar de la lenta regresión

tuya y de los otros.


Te amo...

a pesar de estas tensiones

políticas, públicas, económicas, históricas.

Te amo...

a pesar de todas estas redes de corrupción.


Te amo...

a mi manera,

de mil maneras,

en el silencio,

en la ausencia,

en la presencia,

en el aliento suspendido entre dos mundos,

en los intersticios del tiempo.


Te guardo en el fondo... lo más profundo...

te amo, en suspensión,

en ese frágil impulso

que roza la supresión,

en cada instante en que te busco

y no estás ahí.


Porque formo parte de esta nación,

Ay...

desafortunadamente

donde las ideas siguen siendo nociones

sin brillo,

sin impulso,

sin la menor excepción.


Y el amor, sí, el amor, se vive sin emoción:

Una rutina, un ritual ordinario,

el aliento apagado de toda pasión,

incluso en el calor de los cuerpos,

incluso en la intimidad de las miradas.


Te amo...

a pesar de todo.

todavía 

siempre.

En todo lo que huye.

En todo lo que queda

En cada instante.

***




***

Hanen Marouani es una poeta, traductora e investigadora tunecino-italiana con un doctorado en Lengua y Literatura Francesas, destacando por su tesis sobre el discurso en las narraciones de Albert Camus. Su obra poética, centrada en la búsqueda de la libertad, la luz y la humanidad, incluye colecciones premiadas como Les Profondeurs de l’Invisible (2019) y Tout ira bien... (2021). Su prestigio internacional se consolidó al ganar el primer Premio de la Francofonía Europoésie UNICEF en París y ser distinguida en Lyon en 2022. Paralelamente, se ha consolidado como traductora literaria, formada en el CITL de Arlés, traduciendo del árabe al francés a poetas como Mohamed Bakria y Adonis, concibiendo la traducción como un acto de diálogo y recreación poética. Sus estancias en varios países han enriquecido su visión sobre el diálogo cultural. Además, es una figura activa en el ámbito asociativo, dedicándose a la defensa de los derechos de las mujeres y los niños e impartiendo talleres de lengua y poesía. Su poesía se presenta como una travesía hacia la libertad interior, donde la palabra se convierte en resistencia.

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